viernes, octubre 07, 2005

Condones en Cambridge

El inicio del año académico se siente con fuerza en las calles, en las bienvenidas, en mi Facultad, en los múltiples tipos de inducción. A los nuevos alumnos de pregrado y posgrado los tapan de papeles, instructivos, invitaciones. Al matricularse en el college llamó mi atención la entrega de un sobre grande, en su interior había un libro lleno de datos sobre Cambridge, la vida académica, los mecanismos de representación, de apoyo, y curiosamente seis condones como medida practica que va más lejos de los carteles que comunmente están en los bares. Ayer hubo reunión del Centro de Alumnos de mi college donde se informa de múltiples temas a los nuevos y viejos alumnos. Como uno de los puntos de la tabla se informa el lugar donde se ubican las maquinas dispensadoras de condones del college. Se ubican en dos habitaciones pequeñas junto a la máquina que dispensa tarjetas para las lavadoras automáticas donde lavamos nuestras ropa, la máquina para las fotocopiadoras y la del teléfono. Una de esa habitaciones se encuentran a dos metros de la puerta lateral de entrada a la Iglesia del college -cuyo reverendo vive junto a nosotros en una de las piezas. Si bien todos los colleges tienen Iglesia, la de St Edmund, mi college, es la única católica-romana. En la reunión la encargada de vida social informó que en dos semanas se habiliatarían maquinas dispensadoras de condones en los baños. Estas medidas estan principalmente orientadas a los undergraduates que tienen entre 17 y 23 años. La mayoría ingleses, provenientes en su mayoría de las elites de este país -por tanto de alto capital cultural-, y con los mejores puntajes en las pruebas de admisión. Todo ello podría llevar a engaño y sugerir que ninguna campaña es necesaria con este tipo de alumnos que asisten a una de las universidades más exigentes del mundo. ¿Necesitan estos jóvenes campaña del condon?. Vemos que sí y me cuentan que se hace año a año. ¿Es necesaria una campaña para quienes en nuestros país poseen menos capital cultural, poseen una sexualidad atípica, viven en condiciones de pobreza y de alta actividad sexual? Recuerdo ese estudio comparado que informa que la capacidad lectora de la población adulta chilena no es ni siquiera funcional -comprensión de recetas o instrucciones-, es mínima.

Leí la declaración de Monseñor Goic en Chile sobre la campaña de prevención del sida del Minsal afirmando que el sexo "no es entretención, sólo procreación" y que las "medidas de abstinencia y pareja única serían más infalibles que el condón". Se entiende al Monseñor, finalmente él es un funcionario de la fé cuyo trabajo no son las políticas públicas de sanidad. No se entiende, en cambio, los comentarios de políticos profesionales de la UDI cuyo trabajo sí es pensar en políticas masivas, es decir, entendiendo que tenemos de todo en la viña del señor -infieles, homosexuales, promiscuos, trabajadores/as sexuales. Escrutinio público debiese producir, quizá, el estilo o creatividad de la campaña -pej. vulgar me pareció aquel cartel que dice "yo se lo pongo", aunque confieso me reí- pero en el fondo las campañas del Sida y de prevención del embarazo adolescente -frecuente en contextos de aguda pobreza ayudando a su reproducción- son políticas públicas que demanda una sociedad diversa y de aguda transformación que ni doctrinas teológicas ni opciones sexuales minoritarias -"sexo como procreación"- pueden legítimamente impedir en nombre de la mayoría.
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