lunes, mayo 16, 2005

La UDI y Platón


Qué atractivos los momentos en que el escenario político nos remueve. Cuando el letargo se hace un lado y los procesos políticos cambian de dirección. La "elección" de Piñera por el Consejo General de Renovación Nacional ha dejado a todo los actores políticos de una pieza. Esto no sólo afecta a la Alianza, también y mucho a la Concertación. Y el debate tomará esa dirección. Se centrará en el análisis de los futuros escenarios y en las mejores estrategias que los candidatos y partidos deben diseñar para hacerles frente.

Esta decisión lleva a fojas cero la campaña presidencial de la Alianza. Le quita el piso al Grupo de los 13 nombrado por Lavín, poniendo en entredicho su legitimidad como líder "autonominado" del sector. Ahora vendrá la discusión por los mejores mecanismos de nominación del candidato único, que tiene de fondo la tentación de correr con ambos hasta el final. En un enfrentamiento que profundizaría la desconfianza actual y que fracturaría gravemente a la "Alianza por Chile". Ello haría dudar de la capacidad de gobierno de la derecha, en tanto coalición, en un eventual triunfo presidencial.

Para la Concertación esto significa, grosso modo, que su predominio sobre el "centro" político, hasta ahora tan codiciado y que tanto ha intentado conquistar Lavín, le será disputado por una suerte de líder natural de ese espacio. Un RN liberal de raigambre democratacristiana. Para la Concertación, en este sentido, Lavín es su mejor alternativa dada la gran distancia que éste posee del centro -por mucho que se esfuerce en lograr lo contrario al levantar un discurso antiempresa y proigualdad. Y pensando en las "candidatas", claro está quién sería la afectada en un eventual enfrentamiento con Piñera. Pero las encuestas dicen otra cosa, la candidata será Bachelet (a menos que el factor Piñera revierta las preferencias). Y de llegar Piñera a Diciembre como candidato (como líder de la Alianza o junto a Lavín), el gran afectado será la Concertación. El centro que siempre ha dominado, a excepción del '99 con Lagos (un no DC) y que obligó a una segunda vuelta, podría esta vez ser reconquistado por un líder mediático, centrista, afable, de lenguaje fluido y si es necesario profundo. Una mezcla de lo mejor de Alvear y Bachelet.

Sin embargo, lo anterior es sólo especulación. Otro hito similar podría nuevamente remecer el escenario de la campaña presidencial. Por eso mejor centrarse en la manera en que los actores políticos enfrentan estos hitos. Eso ayuda a revisar la calidad de nuestra democracia. El respeto por sus principios fundantes.

Las primeras reacciones ante el suceso, de la UDI y los lavinistas de RN, sirven para ello. Primero, recordar las palabras del dirigente Novoa:

"El hecho de que el consejo de Renovación Nacional, pasando por encima de toda sus instancias, de la mesa directiva, prescindiendo de las declaraciones del presidente del partido, prescindiendo de que importantes dirigentes de Renovación Nacional integren el comando de Joaquín Lavín, haya decidido proclamar a Sebastián Piñera muestra que una vez más Sebastián Piñera se transforma en un factor de división dentro de nuestro sector", declaró" (El Mercurio, 15 de Mayo)

Las palabras de este antiguo político, que lo ha sido en tiempos autoritarios y democráticos, suponen que la legitimidad soberana de decisión no está en el cuerpo de Consejeros Nacionales sino en un grupo restringido que es la Mesa Directiva y dirigentes destacados -es decir, los miembros del comando de Lavín o G13. Segundo, recordar que el Consejo Nacional deliberó, según estipulan los estatutos del partido, quién sería "su" candidato presidencial. Asunto que jamás habían tenido oportunidad de decir autónomamente. En donde más de 2/3 de ellos se inclinaron por Piñera. Decisión que apegándose a la norma, fue de inmediato ratificada por la mesa directiva, pese a ser todos entusiastas partidarios de Lavín. Eso habla de la legitimidad política del cuerpo reunido.

Leyendo las declaraciones de Novoa recordaba dos cosas, por un lado, que la UDI no tiene estos cuerpos deliberativos, que hasta el Partido Comunista chileno posee, de otro, la contribución que Aristóteles hizo a la política moderna vigente hasta hoy, distanciándose de su maestro Platón, al plantear la idea que los cuerpos soberanos de decisión política deben trabajar sobre el principio de la "mayoría". En cambio, en Platón prevaleció la idea que las decisiones políticas debieran ser tomadas por los "sabios". Sin embargo, Aristóteles sentó las bases de la democracia moderna y de los cuerpos deliberativos -parlamento, partidos políticos, organizaciones colegiadas- al proponer que "ni el más sabio entre los sabios puede decidir por sobre la mayoría".

Con sus palabras ¿habrá querido decir Novoa -y de paso Allamand, Espina y equipo- que el poder soberano se funda en unos pocos -los "sabios" de la mesa directiva y dirigentes destacados- y no en el peso de la “mayoría”, representada por el Consejo Nacional?.

Estas decisiones políticas muestran cómo la democracia se profundiza. Extendiéndose a través del sistema de partidos. A excepción de la UDI, porque si bien "actúan" en democracia, escasamente "propugnan" sus principios. Por lo mismo, especialmente preocupante es ver a sectores "liberales" de RN actuando bajo estas ideas platónicas. Para ellos el poder soberano estaría en manos de los "sabios". Algo que al parecer, al menos en el mundo occidental democrático, sólo la UDI y los lavinistas de RN consideran aún vigente.
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