¿Enemigo Interno?
La semana pasada fueron las elecciones en todo Gran Bretaña y esperaba con ansiedad observar aquí la fiesta cívica y democrática que tanto nos alegra en Chile. Pero para mi desconcierto aquí no fue una fiesta. Fue un trámite. Aquí la democracia es tan vieja, de tanta tradición que ya forma parte de las acciones cotidianas. Para empezar no fue feriado. Y eso porque como buen país democrático existen lugares especialmente destinados como lugar de votación, generalmente los council que son algo así como las municipalidades. Entonces no se ocupan los colegios y todos los niños van a clases como cualquier día (ojo: no se pierde tiempo lectivo!, que en Chile son dos o tres días). Pensé que encontraría temprano en la mañana a los militares británicos custodiando los locales de votación. Qué choro, pensé, con un poco de morbo, veré a los milicos que invadieron Iraq.
Eso porque ver a los militares tomando posesión de los lugares de votación 24 horas antes de la elección (cosa que estipula la ley) es algo que en Chile hasta me daba orgullo. Siempre encontré notable que la fiesta de la democracia fuera cuidada por nuestros militares, que todos fueramos democráticos, al menos por un día. Quizá lo pensaba porque me alegraba que los militares dieran crédito a las elecciones de los representatntes. Algo que nos negaron tantos años.
Pero para mi sorpresa ese día no ví ningún militar en las calles. Cresta pensé, qué paso aquí. Ese día tuve supervisión con mi profesor. Recorrí la ciudad, y nada, no encontré ningún milico, ni siquiera habían policías. Pensé que podría haberme equivocado (ya lo había hecho el lunes anterior, el 2 de mayo, fui al banco y a la universidad y estaban cerrados y las calles llenas de niños con sus padres -como lo hacía con la Estela sólo los feriados o findes- y de estudiantes navegando por el río, y claro, no dejaron de celebrar el 1 de mayo!, lo corrieron para el lunes).
Pero para mi sorpresa ese día no ví ningún militar en las calles. Cresta pensé, qué paso aquí. Ese día tuve supervisión con mi profesor. Recorrí la ciudad, y nada, no encontré ningún milico, ni siquiera habían policías. Pensé que podría haberme equivocado (ya lo había hecho el lunes anterior, el 2 de mayo, fui al banco y a la universidad y estaban cerrados y las calles llenas de niños con sus padres -como lo hacía con la Estela sólo los feriados o findes- y de estudiantes navegando por el río, y claro, no dejaron de celebrar el 1 de mayo!, lo corrieron para el lunes).
Y la cosa era muy simple. Los británicos no necesitan que los militares custodien sus elecciones. El "autogobierno" se entiende en el sentido amplio de la palabra, no necesitan una democracia "tutelada" o "protegida". Me vino la curiosidad sobre lo mismo en el resto de las democracias del mundo. ¿Cuántos países democráticos uilizan las FFAA el día de elecciones, y declaran feriado? ¿Se habrá construido este dato? ¿Le importará a alguien?
En Inglaterra la democracia no necesita protección porque no está atrás la sospecha que alguien puede atentar contra ella. No existe el "enemigo interno" que patentó Chile y que intentó extirpar a costa de millares de vidas. Pero como buen país imperalista vaya que sí teme del "enemigo externo", cuestión que costo la vida a miles de inocentes iraquies.

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