domingo, mayo 29, 2005

Todo es Cancha

Hace unas semanas, en jerga futbolística, volví a las canchas. No es la primera vez que lo hago. Recuerdo una vez que lo hice reintegrándome a Plantel, en una segunda oportunidad, pero no rendí. No pude tener continuidad, faltaba a los partidos, cuando iba corría 10 minutos y me quería morir. Eso me costo la odiosidad y mala fama de la tan apasionada e integrista escuadra santiaguina de Vitacura que conocí jugando en canchas de tierra en La Reina y que ahora goza con júbilo el verde césped de Huechuraba. Pero Pura Vida me acogió, un equipo de más garra que técnica al que recordé en estos días por su atmósfera cosmopolita. El grueso de Pura Vida eran ticos de Costa Rica, había un alemán, y un par de chilenos. Peleábamos por no estar al final de la tabla, y claro, el capitán del equipo era cuñado del dueño de la liga. Al descenso no caeríamos. Con un desempeño medianamente aceptable dejé Pura Vida, hace casi tres años y desde ahí no tocaba un balón.

Pero la fiesta mexicana a la que fui hace unos viernes atrás rindió sus frutos: en la mitad de la noche un cuate me contó que tenían un equipo que juega regularmente y me invitó a jugar. Ya he jugado cuatro partidos y estoy rindiendo pero el comienzo no fue fácil.

Ese domingo en la mañana de mi primer partido fui a comprar zapatillas de fútbol (con semitoperoles), y para motivarme me compre unas bien colorinches. Al llegar a la cancha me presentaron al capitán del equipo. Un mexicano que se apellida De Gortari. Era gracioso ver entre los jugadores a los mismos que animaban la fiesta mexicana, al DJ, al que vendía los tamales con las chavas, al que filmaba, y a los pinches que se disputaban las chiquillas. Uno de esos era el capitán del equipo, De Gortari, gracias a él entendí por primera vez qué es ser un "pinche cabrón".

Para empezar el capitán sin sonreírme ni saludarme me preguntó donde jugaba. Al medio por la derecha, le dije. Claro, estoy conciente de mis límites, para puntero ya no me da, pensé. Y el maricón me dejó en la banca!. Miré el partido desde fuera. Jugaban los griegos contra los mexicanos, 11 contra 11. Jugábamos en Downing College en un césped maravilloso. No era el único extranjero, el defensa central del equipo mexicano era un británico que jugaba como los dioses, rudo, con técnica y que manejaba muy bien los tiempos en la defensa. Pero el mejor de los mexicanos, adivinen quién era: el pinche cabrón. Jugaba al medio y adelante, se lo corría todo, con un talento innato, manejaba el juego del equipo, por él pasaban todos los balones y jugaba como Roberto Carlos, sonriéndole a todos, menos a mí.

Antes que terminara el primer tiempo volví con ansiedad a hacer una de las cosas que más he disfrutado desde los ocho años. El capitán me hizo entrar y después de un par de años volvía a la cancha. No sé porque en ese instante recordé a mi primer profesor de fútbol del colegio, el profesor Cordones, recordé sus enseñanzas en las canchas de Loreley con Echeñique -ya desaparecidas y hoy convertidas en un conjunto habitacional- a conducir el balón, a rematar, a jugar en equipo y sobre todo el cariño por el juego.

Al entrar me ubiqué rápidamente por la derecha y tenía muy claro lo que tenía que hacer: regular mi respiración para no cansarme y tocar a la primera, para no hacer lo que siempre se me criticó en mi vida de futbolista: quedarme con la pelota, lo que en jerga futolistica significa ser "comilón". Pero este pinche cabrón me dijo, "no buey, jugarás de defensa, de lateral derecho". Pero no juego atrás, le dije. Y él en un tono estricto me dijo, pero así se empieza buey.

Creo que rendí atrás, fue un agrado jugar al lado del británico. Marqué bien al griego que jugaba por mi lado, oxigene en la salida al medio campo con un par de jugadas. No me cansé especialmente porque jugue sin subir. Creo que algo mostré y así se fue el primer tiempo.

Estaba contento porque la rodilla de la pierna derecha había respondido bien, antes de venirme me sometí a unas sesiones kinesiológicas para recuperar la musculatura de apoyo a una rodilla que ha tenido tantas batallas. Claramente mi rodilla no es la misma que tenía a los veinte. Esa con la que llegaba a cada pelota que García me daba en profundidad, para encarar el arco o la línea de fondo.

Al empezar el segundo tiempo viví el rito de iniciación. El pinche cabrón se me acercó y me regaló una sonrisa diciéndome, muy bien chileno, ahora jugarás al medio, estrechándome su mano en señal de bienvenida. Claro, en ese momento entendí que el cuate que me había invitado a jugar noches atrás lo había hecho por iniciativa propia y con unos tekilas en el cuerpo. Cosa que al capitán no le debe haber gustado. Y yo el ingenuo miraba esto como una simple pichanguita en la buena onda.

El equipo de los griegos también era cosmopolita, tenían un nigeriano que jugaba de puntero y era impresionante, el 10 de los griegos era talentosísimo, para mi gusto mejor que el pinche cabrón, al verlo jugar lo vi como una mezcla de lo mejor que tiene chicho García y Vicente GH. Pero lo más llamativo fueron las dos mujeres del equipo contrario. Ambas inglesas. No eran un gran talento pero jugaban con disciplina y de técnica lograda a punta de esfuerzo. Una de ellas hubiese sido estrella en Pura Vida. Claramente en un inicio esto incomodo mi juego, no me atrevía a marcarlas fuerte y me daba nervios que me marcaran, y especialmente porque siempre he jugado con los brazos abiertos, cuestión que molesta a los defensas que me marcan. Después de un rato me acostumbré, y en un cruce, una de ellas me pasó con una finta extraordinaria y "sin querer" le puse una patada, de igual a igual mierda!. Cayó al suelo y yo instintivamente me acerqué a recogerla y a pedir disculpas en un tono de caballerosidad. No me miró con buena cara, no entendí si le molesto el golpe o mi actitud que marcaba una diferenciación de género dentro de la cancha.

Ya he jugado cuatro partidos y el pinche cabrón me ha dado un espacio. Cada partido ha sido en un college distinto, porque muchos de ellos tienen campos deportivos que están en el medio de la ciudad. Las canchas son de ensueño, que se pierden en los prados en los que al mismo tiempo se hace picnic o se lee. Y esos prados llevan a que el juego tome llamativas variantes: la pelota no sale hacia los lados, no hay límite. Y por extraño que sea esto no le quita competitividad. Al contrario, exije más capacidad física. Supongo que en las ligas oficiales entre los colleges no debe ser así.
Pero ese día de mi primer partido estaba tan entusiasmado con la aprobación del pinche cabrón que el segundo tiempo corrí y corrí y corrí. Como la pelota no salía, yo corría y corría. "Todo es Cancha"!!, me dije, y genial me parecía porque mi cuerpo estaba en forma. Hasta que me vino uno de esos ataques infalibles que más de alguna vez tuve en las canchas de San Joaquín o con Plantel en La Reina, ganas de vomitar, el pulso a mil, mareos y un malestar incontrolable. De verdad me sentí realmente mal. Salí de la cancha en busca de un baño, apenas caminaba, y curiosamente sólo encontré uno para lisiados. Ahí me recuperé, moje mi cabeza y miré mi pálida cara en el espejo. Al tirar la cadena me equivoqué y jale de un cordel rojo que activo una alarma, seguramente dispuesta para que los lisiados pidan auxilio ante un problema. Entonces tuve que arrancar del lugar con la alarma sonando y comencé a correr hacía a la cancha, después de 15 minutos nadie entendía que me había ocurrido, nadie hubiese entendido que era parte de mi debut.

lunes, mayo 16, 2005

La UDI y Platón


Qué atractivos los momentos en que el escenario político nos remueve. Cuando el letargo se hace un lado y los procesos políticos cambian de dirección. La "elección" de Piñera por el Consejo General de Renovación Nacional ha dejado a todo los actores políticos de una pieza. Esto no sólo afecta a la Alianza, también y mucho a la Concertación. Y el debate tomará esa dirección. Se centrará en el análisis de los futuros escenarios y en las mejores estrategias que los candidatos y partidos deben diseñar para hacerles frente.

Esta decisión lleva a fojas cero la campaña presidencial de la Alianza. Le quita el piso al Grupo de los 13 nombrado por Lavín, poniendo en entredicho su legitimidad como líder "autonominado" del sector. Ahora vendrá la discusión por los mejores mecanismos de nominación del candidato único, que tiene de fondo la tentación de correr con ambos hasta el final. En un enfrentamiento que profundizaría la desconfianza actual y que fracturaría gravemente a la "Alianza por Chile". Ello haría dudar de la capacidad de gobierno de la derecha, en tanto coalición, en un eventual triunfo presidencial.

Para la Concertación esto significa, grosso modo, que su predominio sobre el "centro" político, hasta ahora tan codiciado y que tanto ha intentado conquistar Lavín, le será disputado por una suerte de líder natural de ese espacio. Un RN liberal de raigambre democratacristiana. Para la Concertación, en este sentido, Lavín es su mejor alternativa dada la gran distancia que éste posee del centro -por mucho que se esfuerce en lograr lo contrario al levantar un discurso antiempresa y proigualdad. Y pensando en las "candidatas", claro está quién sería la afectada en un eventual enfrentamiento con Piñera. Pero las encuestas dicen otra cosa, la candidata será Bachelet (a menos que el factor Piñera revierta las preferencias). Y de llegar Piñera a Diciembre como candidato (como líder de la Alianza o junto a Lavín), el gran afectado será la Concertación. El centro que siempre ha dominado, a excepción del '99 con Lagos (un no DC) y que obligó a una segunda vuelta, podría esta vez ser reconquistado por un líder mediático, centrista, afable, de lenguaje fluido y si es necesario profundo. Una mezcla de lo mejor de Alvear y Bachelet.

Sin embargo, lo anterior es sólo especulación. Otro hito similar podría nuevamente remecer el escenario de la campaña presidencial. Por eso mejor centrarse en la manera en que los actores políticos enfrentan estos hitos. Eso ayuda a revisar la calidad de nuestra democracia. El respeto por sus principios fundantes.

Las primeras reacciones ante el suceso, de la UDI y los lavinistas de RN, sirven para ello. Primero, recordar las palabras del dirigente Novoa:

"El hecho de que el consejo de Renovación Nacional, pasando por encima de toda sus instancias, de la mesa directiva, prescindiendo de las declaraciones del presidente del partido, prescindiendo de que importantes dirigentes de Renovación Nacional integren el comando de Joaquín Lavín, haya decidido proclamar a Sebastián Piñera muestra que una vez más Sebastián Piñera se transforma en un factor de división dentro de nuestro sector", declaró" (El Mercurio, 15 de Mayo)

Las palabras de este antiguo político, que lo ha sido en tiempos autoritarios y democráticos, suponen que la legitimidad soberana de decisión no está en el cuerpo de Consejeros Nacionales sino en un grupo restringido que es la Mesa Directiva y dirigentes destacados -es decir, los miembros del comando de Lavín o G13. Segundo, recordar que el Consejo Nacional deliberó, según estipulan los estatutos del partido, quién sería "su" candidato presidencial. Asunto que jamás habían tenido oportunidad de decir autónomamente. En donde más de 2/3 de ellos se inclinaron por Piñera. Decisión que apegándose a la norma, fue de inmediato ratificada por la mesa directiva, pese a ser todos entusiastas partidarios de Lavín. Eso habla de la legitimidad política del cuerpo reunido.

Leyendo las declaraciones de Novoa recordaba dos cosas, por un lado, que la UDI no tiene estos cuerpos deliberativos, que hasta el Partido Comunista chileno posee, de otro, la contribución que Aristóteles hizo a la política moderna vigente hasta hoy, distanciándose de su maestro Platón, al plantear la idea que los cuerpos soberanos de decisión política deben trabajar sobre el principio de la "mayoría". En cambio, en Platón prevaleció la idea que las decisiones políticas debieran ser tomadas por los "sabios". Sin embargo, Aristóteles sentó las bases de la democracia moderna y de los cuerpos deliberativos -parlamento, partidos políticos, organizaciones colegiadas- al proponer que "ni el más sabio entre los sabios puede decidir por sobre la mayoría".

Con sus palabras ¿habrá querido decir Novoa -y de paso Allamand, Espina y equipo- que el poder soberano se funda en unos pocos -los "sabios" de la mesa directiva y dirigentes destacados- y no en el peso de la “mayoría”, representada por el Consejo Nacional?.

Estas decisiones políticas muestran cómo la democracia se profundiza. Extendiéndose a través del sistema de partidos. A excepción de la UDI, porque si bien "actúan" en democracia, escasamente "propugnan" sus principios. Por lo mismo, especialmente preocupante es ver a sectores "liberales" de RN actuando bajo estas ideas platónicas. Para ellos el poder soberano estaría en manos de los "sabios". Algo que al parecer, al menos en el mundo occidental democrático, sólo la UDI y los lavinistas de RN consideran aún vigente.

domingo, mayo 15, 2005

"López, Gobiérnate!!"


Estas primeras semanas me han traído con fuerza a la memoria una antigua frase. Se la dijo un amigo a otro por allá a mediados de los '90. Tiempos en que la parrilla, el rock y en fin, esos hábitos de adolescencia tardía se veían duro y parejo los fines de semana, o incluso muchos días a la semana. Especialmente entre estos dos amigos. Para conservar el anonimato llamaré al amigo de la frase Hernán, y al otro con una apellido falso: López.

Uno de esos días licenciosos Hernán llamó al orden a López diciéndole: "López, Gobiérnate!!". Lo que hacía Hernán era invocar el principio del autogobierno que no sé hasta dónde él conocía en aquella época -en profundidad, al menos yo no-, y que inauguró Platón y luego profundizó Aristóteles en la entonces restringida democracia ateniense. Pero lo increíble fue que Hernán llevó el principio del "autogobierno" desde la politologia a la vida mundana. Un gran acierto, sobre todo con amigos de la talla de López.

El culto y la práctica de ese principio lo he visto y sufrido en carne propia en estas últimas semanas. El sábado anterior fui a Londres al cumpleaños de un amigo chileno que estudia allá. La cosa era el viernes pero me fui quedando y terminamos el sábado en la noche en un bar. El lugar era muy distinto a los bares de Cambridge, donde hay más señoritos y señoritas, en cambio, en este bar había de todo. Ahí tuve mi primer encuentro cara a cara con un verdadero Punk, que la Isa me anunció vería en cada esquina, pero que en Cambridge casi no existen, claro, Londres NO es una ciudad universitaria!.

Tocaban cuatro bandas en la parte posterior del bar, pero la entrada a ese lugar costaba cuatro pounds (6 lucas) y según otro amigo entendidísimo de la movida musical londinense, esas bandas no valían la pena, y razón tenía. Entonces nos quedamos en la parte delantera del bar conversando (lleno de gente, ruidoso, con música fuerte, la mayoría parados, casi no podías caminar). La noche avanzaba (o la tarde-noche) y al parecer ya íbamos en la cuarta banda, fui a hablar con el tipo de la entrada y le pregunté si era la última banda, si costaba más barata a esta hora, etc, sólo trataba de hacer contacto con el ambiente que ahí se vivía. Pero no entendí mucho lo que dijo, o más bien casi nada. Entonces fui en busca de mi amigo, el casi londinense y de un amplio inglés (a prueba de bar!). Para nuestra fortuna ya podíamos entrar todos y gratis. El punto es que escuchamos sólo una canción y se acabo la banda y la tocata.
Pero de pronto un chascón memorable, tipo Jackson Five se instaló en los controles, puso la música al volumen máximo, y comenzó a poner música de alta factura, nosotros ya estábamos a punto de irnos, pero se armó una fiesta con una energía impresionante, no te daba respiro, todos saltábamos y cantábamos, el lugar se lleno, me sentía parte de una misma comunidad festejando no sé qué cosa. Esa fiesta era un incendio y no me imaginaba cómo podría acabarse, pensaba mientras bailaba, llegará la policía a terminar con esto. Casi me dio susto. De pronto, en pleno clímax, cuando quedaban horas de energía, las luces se prendieron y yo no entendía qué pasaba. Mis amigos me dijeron, son las 1 de la mañana, hasta aquí no más llega la cosa. Miré alrededor y los que minutos antes parecían unos monos en plena jungla caminaban disciplinadamente hacia la puerta (los punks, los gays, los pernos, los choros, los taquilla). Y nadie dijo, "tocate una más poh hueón!". No podía creer lo que veía, pensaba que esa fiesta tenía cuerda hasta las 6 de la mañana, ganas sobraban, todo era un desorden y el bar no era ninguna delicadeza, parecía un sucucho de Av. Matta. Al salir del local, en ese preciso instante, me acordé de Hernán y de López: "Estos tipos se autogobiernan", me dije.

Anoche me pasó lo mismo. Pero fue peor porque pude ver cómo una cultura te moldea. Era la Fiesta Mexicana. Vendían cortos de tequila y submarinos (el cortito de tequila invertido dentro de un vaso de cerveza, entonces, te lo tomas de a poco y mezclado), lo que a muchos nos tenía muy risueños. Era un gran fiesta. Se bailaba desde Molotov, Cafeta Cuba, Chichi Peralta, esas cosas, Cadillacs. Era gracioso ver a orientales e ingleses cantando Matadorororor o puto, puto!! con puros mexicanos, yo era uno más, me sentí mexicano. La fiesta impresionante, mucha energía, pero de esa latina, que se siente distinta, además, nunca vi tanto cantifla junto. Conocí a muchos mexicanos y españoles, la mayoría lleva muchos años aquí y se conocen muy bien, entonces uno me presentaba a otro y así por delante. Claro, con ellos no hay barreras idiomáticas no había ninguna fase que recorrer para largarse a reír, la cosa es más fluida. Era el único chileno de la fiesta, aunque pude ver que todos habían conocido a más de alguno de nosotros. Lo primero que me dijo cada una de las personas que conocí anoche y con la cara llena de risa fue: "hola poh, como estai hueón".

Pero a las 12 de la noche, esta fiesta latina se acabó!!. Así no más, casi robóticamente, de un momento a otro. No son fiestas que tienen un ciclo que va de menos a más, que llegado un clímax, decae. Acá es siempre intenso, y pasas del cielo a la tierra.

Todos disciplinadamente se fueron. Miré trastornado a mis pares latinoamericanos y vi en sus rostros que ya habían aprendido a "autogobernarse". López y Hernán, tranquilos, que este principio, al menos en esta versión mundana, no será parte mis aprendizajes.

martes, mayo 10, 2005

¿Enemigo Interno?

La semana pasada fueron las elecciones en todo Gran Bretaña y esperaba con ansiedad observar aquí la fiesta cívica y democrática que tanto nos alegra en Chile. Pero para mi desconcierto aquí no fue una fiesta. Fue un trámite. Aquí la democracia es tan vieja, de tanta tradición que ya forma parte de las acciones cotidianas. Para empezar no fue feriado. Y eso porque como buen país democrático existen lugares especialmente destinados como lugar de votación, generalmente los council que son algo así como las municipalidades. Entonces no se ocupan los colegios y todos los niños van a clases como cualquier día (ojo: no se pierde tiempo lectivo!, que en Chile son dos o tres días). Pensé que encontraría temprano en la mañana a los militares británicos custodiando los locales de votación. Qué choro, pensé, con un poco de morbo, veré a los milicos que invadieron Iraq.
Eso porque ver a los militares tomando posesión de los lugares de votación 24 horas antes de la elección (cosa que estipula la ley) es algo que en Chile hasta me daba orgullo. Siempre encontré notable que la fiesta de la democracia fuera cuidada por nuestros militares, que todos fueramos democráticos, al menos por un día. Quizá lo pensaba porque me alegraba que los militares dieran crédito a las elecciones de los representatntes. Algo que nos negaron tantos años.

Pero para mi sorpresa ese día no ví ningún militar en las calles. Cresta pensé, qué paso aquí. Ese día tuve supervisión con mi profesor. Recorrí la ciudad, y nada, no encontré ningún milico, ni siquiera habían policías. Pensé que podría haberme equivocado (ya lo había hecho el lunes anterior, el 2 de mayo, fui al banco y a la universidad y estaban cerrados y las calles llenas de niños con sus padres -como lo hacía con la Estela sólo los feriados o findes- y de estudiantes navegando por el río, y claro, no dejaron de celebrar el 1 de mayo!, lo corrieron para el lunes).
Y la cosa era muy simple. Los británicos no necesitan que los militares custodien sus elecciones. El "autogobierno" se entiende en el sentido amplio de la palabra, no necesitan una democracia "tutelada" o "protegida". Me vino la curiosidad sobre lo mismo en el resto de las democracias del mundo. ¿Cuántos países democráticos uilizan las FFAA el día de elecciones, y declaran feriado? ¿Se habrá construido este dato? ¿Le importará a alguien?
En Inglaterra la democracia no necesita protección porque no está atrás la sospecha que alguien puede atentar contra ella. No existe el "enemigo interno" que patentó Chile y que intentó extirpar a costa de millares de vidas. Pero como buen país imperalista vaya que sí teme del "enemigo externo", cuestión que costo la vida a miles de inocentes iraquies.

martes, mayo 03, 2005

Un Pueblo Metrópolis


Me ha impresionado cómo una pequeña ciudad de 108 mil personas tiene rasgos de metrópolis como por ejemplo New York. Lo sospechaba, pero me ha sorprendido. Es una combinación virtuosa y extraña. Es cálido y acogedor, pero a la vez el tiempo vuela, a diferencia de los pueblos donde "hay que matar el tiempo en algo". Y me supera más que en Santiago, aunque mis obligaciones y tiempos de desplazamiento han disminuido notablemente, al menos en esta primera etapa.

Algo notorio es su intensidad cultural. En realidad tendré que comprarme un panel para poner las fechas de los eventos de mi interés. Porque es inabordable, por tiempo y dinero. Acaba de empezar el Cambridge African Film Festival, películas notables del 2000 al 2005, y algunas clásicas del continente negro. Es un festival que además tiene actividades asociadas, fiestas con música africana en vivo en disitntos bares, conferencias dadas por profesores de la Universidad sobre cine y poesía en África. Y como en Julio viene el Festival de Cine de Cambridge por mientras exhiben una recopilación de los mejores Films de los últimos 30 años de vida del Festival (a propósito de cine, ví y recomiendo The Edukators, del director de Good Bye Lennin).

Ha sido choro también seguir de cerca la campaña presidencial, la Británica. Pero como puebo la política se hace a viva voz en la plaza pública. Estuvo en Cambridge el candidato Charles Kennedy (Liberal demócrata, algo así como si tuvieramos lo más progresista de la DC y RN juntos ¿se lo imaginan?). La fila era inmensa. Y quedamos afuera. Llovía y un público intergeneracional no se movía. Pero el candidato en una muestra de osado liderazgo salió a la calle y con um micrófono improvisado se mando un discurso para nosotros, los de plaza.

Habló fuerte contra Blair pues sólo en él están los votos que aspira a conquistar. Era fuerte el tono y por eso me impresionan menos los temas de la campaña y más la fuerza de la discusión (en realidad no, pero la discusión política de la campaña sería para largo). El tono ha sido poco polite! a Blair le dicen BLIAR (liar=mentiroso). Para muchos es una falta grave a la democracia británica haber escondido informes y no consultado a su gabinete ni al Parlamento sobre el apoyo a la guerra. Le dicen en tono irónico el "Presidente Bliar". Imagínense!! me pareció que la democracia parlamentaria se mofaba de quienes tenemos una presidencial. Como llevándola a un estado superior -que en verdad no me extraña, ya por el año 1990 Oscar Godoy publicó/editó un libro sobre las virtudes del Parlamentarismo para Chile.

Comparaba el debate de las chiquillas en Chile que fue un "atrás sin golpes" con el tono en que discuten los candidatos aquí -y claro lo entiendo: hay que dar gobernabilidad interna al enfrentamiento con Lavín. Se critica mucho la actitud de Howard, el conservador, por sostener su campaña en el tema Iraq y llamar mentiroso a Blair. Pero se olvida que él apoyo la guerra, la aplaudió y exigió. Cada cual culpa entonces al otro y se han dicho de todo.

A su vez, una metrópolis coincide con un espacio donde se genera reflexión cinetífica y filosófica. Aquí fue donde Newton elaboró hace siglos los principios postcopernicanos y donde siglos después uno de los sociólogos más importantes del siglo XX, y sin duda el británico que más ha aportado a la sociología como disciplina, escribió su teoría de la estructura/agencia y sus principales libros, Anthony Giddens, quien dejó Cambridge a principios de los '90 para revivir el entonces alicaído LSE en Londres. Hace unos días me invitaron a comer tacos en Homerton College. Y una mexicana que hace un PhD en Química contaba de su trabajo con su profesor premio nobel, y alguien aplaudió sus méritos por trabajar con él, y ella contestó con mucha humildad, "no tiene que ver conmigo, en ese laboratorio hay cuatro profesores premio nobel".

Y como buen pueblo, me ha pasado que en el centro he visto por segunda vez a varias personas; los homeless son los mismos y ya me familiarice con ellos, y con los escasos vendedores ambulantes, por llamarlos de alguna forma, porque en verdad venden productos no tradicionales, revistas de rock y otras para mejorar el rendimiento sexual -y son sólo tres. Como cualquier pueblo, el tema de la escala espacial es clave. Y claro este pueblo puedo recorrerlo de punta a punta en mi biclicleta en media hora. Y mis viajes diarios no duran más de 10 minutos.


Pero como buena metrópolis esto es cosmopolita, es decir, una vida entre extraños. Vivo con indúes, y estoy haciendo lazos con un chipriota y un chino. También, a diferencia de un pueblo, muchos aquí estamos solos y de paso, no nacimos ni llegamos para quedarnos.
Free Web Site Counter
Website Counters